La Gloria de Dios
¿En alguna ocasión te has
preguntado que es la gloria de Dios? Para los que somos seguidores de Cristo es
muy normal y común escuchar la expresión “la gloria es de Dios”, ¿pero
realmente entendemos el significado e impacto de lo que es la gloria de Dios?
La gloria de Dios es su esencia,
es la manifestación de su presencia. Es su naturaleza, su brillo y esplendor. En
concreto la máxima expresión de su presencia física entre nosotros. Gloria en
hebreo traduce como (כבוד;kavód) que a su vez proviene de (כבד; kavéd),
que significa pesado. Lo cual nos hace saber que su gloria es poderosa y cuando
desciende a un lugar llena y cubre todo con su esplendor. En 2 de Crónicas 5:
13-14(RVR1960) la palabra dice que por medio de la alabanza y la adoración la
casa de Jehová fue llena de su Gloria, y aun ni los sacerdotes podían entrar a
ministrar porque la gloria de Jehová llenaba toda la casa.
Dios
manifiesta su gloria atreves de toda la creación, atreves de nosotros y siendo
la máxima expresión de su gloria atreves de su hijo unigénito Jesucristo. Por medio
de su palabra vemos que como su gloria es manifiesta un sin número de ocasiones.
La biblia nos relata específicamente como la gloria de Dios es manifiesta atreves
de nosotros (Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como
en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y
más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. 2 corintios 3:18). También
encontramos pasajes en donde nos dice como su gloria cubre toda la tierra (Salmo
57:5, Salmo 108:5, Salmo 115:1, Romanos 11:36, 2 crónicas 5: 14). Pero mucho más
allá de todo, Jesús vino para ser la máxima expresión de la gloria de Dios (Y
el Verbo se hizo hombre y habito entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la
gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14).
¡Seamos
provocadores de la gloria de Dios! Para ser llenos de su máximo esplendor en
nuestras vidas. Seamos portadores del brillo y esplendor de Cristo en nosotros,
para compartir con aquellos que aún no han tenido un encuentro con nuestro Dios
de gloria…
¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios? - le contesto Jesús. (Juan
11:40)
Oramos: Padre
bueno, mi Dios amado. Gracias por darme a conocer cuan grande es tu gloria.
Gracias por enviar a Jesucristo como máxima expresión de gloria. Señor te pido
que tu gloria me acompañe y sobre abunde en mí y que de esa misma manera que
sea tu brillo y resplandor revelándose en aquellos que aún no han tenido un
encuentro contigo. ¡En el nombre de Jesús Amen!
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