Jesus, Limpio y puro
Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. Marcos 9:3 (RVR1960)
Jesús, el ser mas limpio y puro
que ha existido en la tierra. En su paso por este mundo terrenal su vida fue
digna y ejemplar (El no cometió ningún pecado ni hubo engaño en su boca. 1
Pedro 2:22), pues no podía ser diferente para el hijo de Dios. Desde los
tiempos del antiguo testamento ya los profetas venían preparando su llegada (1
Pedro 10-12, Isaías 7:14, Isaías 9:6, Miqueas 5:2, Zacarías 9:9). Anunciando del
un rey limpio, puro, sin arrugas y sin manchas, un salvador que vendría. El hijo
del hombre, Dios encarnado. Era necesario que Dios enviara a su hijo para que
nosotros pudiéramos ser salvados de la corrupción y maldad de este mundo (Nos
convenia tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de
pecadores y exaltado sobre los cielos. Hebreos 7:26 NVI).
Y de la misma manera en que vino
y vivió, volverá por nosotros. A su regreso lo veremos en toda su gloria y majestad
(Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria, Mateo 25:31 RVR1960). Lleno de su
esplendor, así regresara por su pueblo para reinar por la eternidad. De igual
manera debemos vivir nosotros, buscando la santidad en Cristo. Viviendo una vida
limpia y libre de pecado. Porque a su regreso nos debe encontrar limpios y sin arrugas.
(A fin de presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha
ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efesios 5:27
RVR1960)
Oración:
Señor Jesús,
te doy gracias por ser un ejemplo para mi vida. Gracias por que eres nuestra inspiración
para vivir una vida en santidad. Ayúdame a vencer las tentaciones de cada día,
y a estar libre de pecado. Si en algún momento cometo pecado contra ti perdóname.
Tu eres nuestro Dios y salvador, ante ti me presento con humildad, en humillación
para que corrijas y quites de mi todo lo que no sea de tu agrado. En el nombre
de Jesús, te doy gracias, Señor, ¡Amen!
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